Contenido revisado en marzo de 2026. La aplicación concreta puede variar según convenio y caso.
Respuesta rápida: puedes contratar temporalmente si existe una causa legal real, normalmente sustitución o circunstancias de la producción; si la necesidad se repite cada temporada, conviene revisar si encaja mejor un fijo-discontinuo.
Marzo, abril y los meses previos al verano suelen traer el mismo reto a muchas empresas: sube la actividad, hace falta reforzar el equipo y toca contratar rápido.
Pasa en escuelas de Pascua, escoletas de primavera, escuelas de verano, actividades extraescolares, comercios, hostelería y muchos negocios que trabajan por campañas o temporadas concretas.
El problema es que muchas veces se piensa: “Si solo necesito a alguien unas semanas, hago un contrato temporal y listo.” Pero hoy no funciona así.
En España, la norma general es que el contrato se presume indefinido, y la contratación temporal solo puede hacerse cuando existe una causa legal real, concreta y bien justificada.
Por eso, la pregunta correcta no es solo “¿Necesito a alguien por poco tiempo?”, sino esta:
¿Qué causa legal justifica esta contratación?
No toda necesidad temporal admite un contrato temporal
Que una empresa necesite ayuda durante unas semanas no significa automáticamente que pueda hacer un contrato temporal.
La clave está en distinguir entre:
- Una necesidad puntual y justificada
- Una necesidad que en realidad forma parte de la actividad habitual del negocio.
Si esa necesidad se repite cada año, forma parte del funcionamiento normal de la empresa o no está bien explicada, puede que el contrato temporal no sea la opción correcta.
Dicho de forma sencilla: la contratación temporal no sirve para “probar”, “ver cómo va” o “salir del paso” cuando el puesto responde a una necesidad estructural.

¿Qué tipos de contratación temporal existen hoy?
Actualmente, cuando una empresa necesita contratar por un tiempo limitado, normalmente se mueve entre estas dos opciones:
1. Contrato por sustitución
Este contrato se utiliza cuando una persona trabajadora está ausente y hay que cubrir temporalmente su puesto.
Por ejemplo:
- Una baja médica
- Una maternidad o paternidad
- Una excedencia con reserva de puesto
- Una situación similar en la que la persona volverá más adelante
Aquí la lógica es muy clara: no estás creando un puesto nuevo, estás cubriendo temporalmente la ausencia de alguien.
2. Contrato por circunstancias de la producción
Este contrato puede encajar cuando existe un incremento puntual de trabajo o una necesidad ocasional que hace que la plantilla habitual no sea suficiente.
Por ejemplo:
- Una campaña concreta
- Un pico de actividad
- Un aumento puntual de matrículas o clientes
- La necesidad de reforzar el equipo en determinadas fechas
Eso sí: debe tratarse de una situación temporal, concreta y justificada.
No vale usar esta modalidad como fórmula habitual si el negocio necesita ese refuerzo todos los años de forma previsible y como parte de su actividad normal.
Ojo con esto: si la necesidad se repite cada año, puede que no estemos ante un temporal
Aquí es donde muchas empresas se confunden.
Si todos los años necesitas personal para Pascua, primavera o verano, puede que no estés ante una necesidad puntual, sino ante una actividad estacional.
Y cuando eso ocurre, conviene revisar si la opción correcta no es un contrato temporal, sino un fijo-discontinuo.
¿Qué significa esto en la práctica?
Que si tu empresa:
- Repite la misma campaña cada año
- Necesita personal en determinadas temporadas de forma recurrente
- Forma parte del funcionamiento habitual del negocio
Quizá lo más adecuado sea estructurarlo de otra forma. No se trata solo de contratar. Se trata de contratar bien.
Checklist para hacer contrataciones temporales sin líos
1. Define exactamente qué necesidad tienes
Antes de publicar una oferta o hablar con una gestoría, conviene parar un momento y responder a esta pregunta:
¿Por qué necesito contratar a esta persona?
No de forma genérica, sino concreta.
Por ejemplo:
- Para cubrir una baja
- Para reforzar una campaña puntual
- Para atender un pico de actividad
- Para cubrir vacaciones
- Para una temporada que se repite cada año
Este primer paso parece simple, pero es el que marca todo lo demás.

2. Comprueba si esa necesidad justifica realmente un contrato temporal
No basta con que el trabajo vaya a durar poco.
Lo importante es que exista una causa legal válida para hacer una contratación temporal.
Por eso, antes de avanzar, conviene revisar si el caso encaja realmente en:
- Sustitución
- Circunstancias de la producción
Si no encaja claramente en una de estas dos opciones, lo prudente es revisar otra fórmula de contratación.
3. Revisa si la necesidad es puntual o si se repite cada temporada
Esta parte es especialmente importante en negocios que trabajan por campañas.
Porque no es lo mismo:
- Actividad excepcional
- Necesidad que vuelve todos los años
Si la contratación responde a algo que se repite cada Pascua, cada verano o cada temporada alta, hay que analizar bien si sigue teniendo sentido tratarlo como algo temporal.
Muchas veces, el problema no está en contratar, sino en repetir cada año una solución que ya no encaja.
4. Revisa el convenio colectivo aplicable
Antes de cerrar condiciones, conviene revisar el convenio colectivo que corresponde a la actividad de la empresa.
¿Por qué?
Porque ahí pueden venir definidos aspectos como:
- Categorías profesionales
- Salario
- Jornada
- Funciones
- Organización del tiempo de trabajo
- Ciertos matices importantes sobre la contratación
Este paso evita muchos errores posteriores.
5. Redacta bien la causa del contrato
Uno de los fallos más frecuentes es usar fórmulas demasiado genéricas.
Poner expresiones como:
“por necesidades de la empresa” o “por refuerzo” no es suficiente.
La causa debe quedar bien explicada, de forma concreta y coherente con la duración del contrato.
Es decir, debe entenderse claramente:
- Qué necesidad existe
- Por qué es temporal
- Por qué ese contrato encaja en ese caso
Cuanto más claro quede esto desde el principio, menos problemas después.
6. Deja todo bien documentado
Aunque la contratación sea para poco tiempo, conviene que todo quede claro desde el inicio:
- Funciones
- Horario
- Jornada
- Duración prevista
- Persona responsable
- Centro de trabajo
- Condiciones de incorporación
Cuando se contrata deprisa y sin estructura, es mucho más fácil que aparezcan errores, malentendidos o desorganización interna.
7. No descuides la prevención de riesgos laborales
Que una persona vaya a trabajar solo unas semanas no reduce las obligaciones de la empresa.
Si alguien se incorpora, aunque sea de forma temporal, debe recibir:
- La información necesaria sobre su puesto
- Las indicaciones básicas de seguridad
- La formación preventiva que corresponda
Esto muchas veces se deja para después, y es un error.
8. Organiza bien la incorporación
Una contratación temporal también necesita orden.
No basta con que la persona empiece a trabajar. Hay que facilitarle una incorporación clara.
Por ejemplo:
- Quién le da la bienvenida
- Quién supervisa su trabajo
- Qué tareas va a asumir
- Qué protocolo debe seguir
- Qué herramientas va a usar
- Qué se espera de ella desde el primer día
Una incorporación improvisada suele generar más coste del que parece.

9. Ten claro cómo termina la contratación
Otro punto importante es tener prevista la salida.
No solo desde el punto de vista administrativo, sino también organizativo.
Conviene dejar claro desde el principio:
- Hasta cuándo se prevé la necesidad
- Cómo se gestionará el cierre
- Qué documentación o comunicación habrá que preparar cuando finalice la relación laboral
Cuando esto no se ordena bien, los problemas suelen llegar al final.
10. Si deja de ser algo excepcional, replantea la fórmula
Este es probablemente el punto más importante de todos.
Lo que empieza siendo una necesidad puntual puede convertirse, con el tiempo, en una necesidad recurrente.
Y cuando eso pasa, seguir contratando igual por inercia suele ser el origen de muchos errores.
Por eso, si tu empresa repite el mismo patrón cada año, conviene revisar si la estructura laboral sigue teniendo sentido o si toca ordenar mejor esa parte del negocio.
Errores frecuentes en las contrataciones temporales
Estos son algunos de los errores más habituales:
Contratar deprisa sin definir bien la causa
Se busca cubrir una necesidad urgente, pero no se analiza si realmente encaja en una modalidad temporal.
Usar la temporalidad como costumbre
“Siempre lo hemos hecho así” no significa que siga siendo correcto.
No diferenciar una campaña puntual de una necesidad estacional
Y ahí suele estar una de las claves.
No revisar convenio, funciones o categoría profesional
Lo que parece un detalle administrativo puede acabar generando problemas laborales o económicos.
Incorporar sin orden
Cuando no hay responsable, ni protocolo, ni organización mínima, el coste real de la contratación sube.
Ejemplo de contratación temporal muy simple
Imagina una empresa que organiza escuela de Pascua en abril y escuela de verano en junio y julio.
Puede encontrarse con situaciones distintas:
- Si necesita cubrir la baja de una monitora, estaríamos ante una sustitución.
- Si tiene un aumento puntual de actividad por una campaña concreta, podría analizarse una contratación por circunstancias de la producción.
- Pero si cada año necesita personal para esas campañas como parte normal de su actividad, conviene revisar si la fórmula adecuada es otra.
La diferencia parece pequeña, pero no lo es.

Conclusión
Contratar personal temporal no debería ser un lío, pero sí exige hacer una pausa antes de decidir.
La clave no es contratar rápido.
La clave es contratar con criterio.
Y ese criterio empieza por una pregunta muy concreta:
¿Qué necesidad real tiene hoy mi empresa y cuál es la fórmula correcta para cubrirla?
Cuando esto se define bien desde el principio, contratar resulta mucho más sencillo, más ordenado y más seguro.
En cambio, cuando se improvisa, lo que parecía una solución rápida puede acabar trayendo errores, costes innecesarios y complicaciones laborales.
En campañas como Pascua, primavera o verano, merece la pena hacerlo bien desde el inicio.
Preguntas frecuentes sobre contrataciones temporales
¿Puedo contratar a alguien solo para unas semanas?
Sí, pero la duración corta por sí sola no justifica un contrato temporal. Lo importante es que exista una causa legal válida y bien definida.
¿Puedo hacer contratos temporales todos los veranos?
Depende. Si esa necesidad se repite cada año como parte normal de la actividad del negocio, conviene revisar si realmente sigue siendo una contratación temporal o si encaja mejor otra fórmula.
¿Cubrir vacaciones permite contratar temporalmente?
Puede haber casos en los que sí encaje como refuerzo, pero siempre hay que revisar bien la causa y cómo se justifica.
¿Qué pasa si hago un contrato temporal sin causa clara?
Puede generar problemas y obligarte a replantear la contratación. Por eso conviene revisar bien cada caso antes de formalizarlo.
¿Vas a contratar para Pascua, verano o una próxima campaña estacional? En Scentia Alliance te ayudamos a revisar la fórmula de contratación, ordenar la incorporación y evitar errores antes de firmar.